Ahora, tiene Guillermina Bravo nombre en teatro

Agencia Reforma Agencia Reforma

Ciudad de México.- "No podía ser de otra manera ", dice Gladiola Orozco, satisfecha de ver cumplida su iniciativa para que, de ahora en adelante, el Teatro de la Danza lleve el nombre de Guillermina Bravo.

Para lograrlo, Orozco obtuvo el respaldo de la Secretaria de Cultura, María Cristina García Cepeda.

La placa alusiva fue develada la noche del miércoles por los hijos de la fundadora del Ballet Nacional de México (BNM), Claudia y Lucio Sánchez Bravo; la directora del INBA, Lidia Camacho, y el titular de la Coordinación Nacional de Danza, Cuauhtémoc Nájera.

En el acto protocolario, Lucio Sánchez Bravo propuso a las instituciones recuperar y difundir, a través de una plataforma digital, la obra de su madre, fallecida en noviembre de 2013.

"Me gusta que el teatro lleve el nombre de Guillermina Bravo, pero para quien vaya al teatro y se pregunte quién fue, la respuesta debería encontrarla en una plataforma digital elaborada por especialistas que muestre sus coreografías restauradas, Programas de mano, fotografías, material Hemerográfico, vídeos, entrevistas etcétera", planteó.

Acciones que, dijo, sólo son posibles a través de las instituciones del Estado para salvaguardar este patrimonio. También pidió recopilar de las obras de todos los coreógrafos del BNM, fundado en 1948.

Lo mismo, añadió, debería hacerse con los acervos de las demás compañías de danza contemporánea del siglo 20 mexicano.

En un diálogo posterior que sostuvo Sánchez Bravo con la directora del INBA, Lidia Camacho abrió la posibilidad de trabajar en un micrositio que aloje el material para su consulta.

Orozco y Rossana Filomarino, en el escenario del ahora Teatro de la Danza Guillermina Bravo, evocaron la memoria de ésta.

"Quedé impactada para siempre con su fuerte personalidad, en ella encontré mi razón de vivir" dijo Orozco, quien ingresó al BNM en 1950. Una artista que jamás aceptó la mediocridad, hecha para el reto.

En el acto protocolario, se presentó la pieza Guillerma. Memorias del corazón de Rosanna Filomarino, quien fuera coreógrafa del BNM, que posteriormente dio lectura a una carta dirigida a Bravo.

"En tu saber, y con el escepticismo político que siempre te ha caracterizado, mi querida Guillerma, a lo mejor estás pensando que no es importante este hecho (ponerle al Teatro de la Danza su nombre), que hay cosas más urgentes que deberían de hacerse para preservar tu memoria, tu legado, como, por ejemplo, reunir todas tus obras y catalogar todos tus archivos", insistió Filomarino.

Un cambio de nombre, atajó la coreógrafa, es relevante y, tal vez, un primer paso para lograrlo.

 

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