Con arte, reinsertan a reclusas en Jalisco

Las mujeres tuvieron acceso a lápices, tizas, arcilla, papel y acuarelas para que pudieran expresar sus pensamientos a través de dibujos y trazos. Las mujeres tuvieron acceso a lápices, tizas, arcilla, papel y acuarelas para que pudieran expresar sus pensamientos a través de dibujos y trazos.

Guadalajara, Jalisco.- Como mariposa dentro de una red, Leslie aprende a moverse en su entorno. Dentro del Penal de Puente Grande sus actividades se limitan, pero el arte es una ventana para observarla, conocerla, apoyarla y obtener información general y específica sobre la situación de las mujeres reclusas.

Por seis meses, la doctora Ileana Landeros Casillas trabajó con un grupo de reclusas a quienes acercó una serie de actividades y talleres artísticos como parte de un método denominado arteterapia, técnica que utilizó para observar sus conductas a través de muestras artísticas elaboradas por las participantes, para analizar su discurso y así profundizar sobre las condiciones y situaciones que orillaron a estas mujeres a llegar a prisión.

“En una investigación utilizando la metodología tradicional existen entrevistas o encuestas, pero te das cuenta que las personas tienen un discurso elaborado. Lo que se intenta con esta metodología artística es acceder a información que normalmente una persona no te cuenta”, detalla esta profesora investigadora en el Departamento de Sociología del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH) de la Universidad de Guadalajara (UdeG).

La investigadora explica que trabajó con un grupo de 20 reclusas de este penal federal. A ellas se les proporcionaron lápices, tizas, arcilla, papel y acuarelas para que pudieran expresar sus pensamientos a través de dibujos, trazos, esculturas, fotografías o pinturas.

Con ayuda y asesoría de artistas como Arcelia Barbero, la fotógrafa Natalia Fregoso y la bailarina Adriana Quinto, las reclusas pudieron elaborar demostraciones con los materiales disponibles; Landeros Casillas afirma que uno de los objetivos era que las mujeres reflexionaran —mediante un ejercicio de introspección— y mejoraran sus condiciones personales en prisión, pero no solo eso, también se buscaba que empezaran a planificar su vida luego de recuperar su libertad.

La docente universitaria menciona que aunque este proyecto no mide el éxito, sí se observó un cambio en la conducta de las mujeres reclusas dentro del penal y también en aquellas que cumplieron su condena.

“Ely, por ejemplo, es un caso de éxito porque no regresó a su seno familiar, ella está batallando en su contexto, pero ya obtuvo una plaza de jardinera en una escuela y se postuló para comprar una casa de interés social y sigue trabajando y no tiene conductas negativas”.

Alejadas de las malas conductas

La doctora Landeros Casillas considera que aunque las autoridades implementen actividades educativas y deportivas dentro de los penales para mujeres, es necesario dotarlas también de otras opciones, como un programa de acompañamiento integral para impulsarlas a que cuenten con más oportunidades de desarrollo, y así se mantengan alejadas de conductas laborales ilícitas.

“Con este estudio me di cuenta que hay factores determinantes y comunes denominadores dentro y fuera y que tienen que ver con la descomposición social, economía, con la falta de estudios y falta de apoyos y la discriminación hacia mujeres”.

La investigadora dice que con este tipo de trabajos busca mostrar que actividades diversas como estas pueden ser útiles para entender el comportamiento de las reclusas, y con los resultados de estos trabajos lúdicos elaborar estrategias que disminuyan la prevalencia delictiva o la reincidencia de presuntas delincuentes.

Landeros Casillas señala que gracias a su estudio también detectó que la mayoría de las mujeres que participaron fue víctima de violencia, lo que las orilló a tomar decisiones, como laborar de forma ilegal, lo que provocó que terminaran en prisión.

Conocerse en prisión

El trabajo de la doctora Landeros Casillas duró seis meses, durante ese periodo se buscó que las participantes utilizaran demostraciones artísticas para describirse o definirse, y conocer la imagen que proyectaba ante otras personas. En esta etapa se invitó a las mujeres a crear máscaras para dar una muestra de sus rasgos de forma sutil y cómo la perciben las demás.

Otra fase del proyecto contempló que las mujeres definieran los logros que realizaron a lo largo de su vida, entre lo que destacó la relación con sus hijos. La investigadora enfatiza que para conocer estos factores se utilizaron técnicas artísticas, que se realizaron gracias a la participación de artistas jaliscienses que contribuyeron en la investigación.

Esta investigación también contó con una fase que utilizó la fotografía, con esta etapa se buscó que las reclusas elaboraran una representación de lo que les gustaría ser después de la condena: “Mi intención era descubrir cómo podemos atacar, desde diferentes frentes, estas problemáticas”.

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