Elim Chan, directora huésped

Ciudad de México.- La manera en cómo los artistas se expresan y reaccionan ante lo que ocurre en el mundo es de un modo valiente, no violento: atrayendo a las personas para hacer algo juntos. La música, por ejemplo, cambia la forma en la que piensas, te das cuenta de que tú no eres todo, que hay otros individuos además de ti. Al estar al frente de una orquesta te enfocas en trabajar juntos y ese acto es similar a cómo debería ser la sociedad. Hacer música con una orquesta es eso: el reflejo de una sociedad trabajando unida.

Habla Elim Chan, directora huésped de la Orquesta Filarmónica de la Universidad Nacional Autónoma de México (Ofunam), que este fin de semana ofrece su programa número cuatro con una selección de compositores estadunidenses: Obertura de Candide, de Leonard Bernstein; Concierto para piano, de George Gershwin, y Clase de armonía, de John Adams.

Chan nació en Hong Kong en 1986 y desde niña se apasionó por la dirección orquestal. Ella lo cuenta así en entrevista con La Jornada, en la Sala Nezahualcóyotl, vacía, con los atriles sobre el escenario, pero ya sin músicos. Ni un solo instrumento.

MUCHOS JÓVENES SON ACTIVISTAS

Elim Chan recuerda así su encuentro inicial con la dirección de orquesta: “De niña acudí a mi primer concierto de orquesta y fuimos a ver a la Filarmónica en Hong Kong. Cuando esta persona, el director, comenzó a mover las manos no pude quitarle los ojos de encima, pensaba: ‘¡wow esa persona hace magia!’ Siempre me preguntaba qué hacía esta persona. Después aprendí piano, a cantar en un coro, a tocar el chelo, pero nunca me sentí tan cómoda como cuando pude dirigir por primera vez”.

Bingo sites http://gbetting.co.uk/bingo with sign up bonuses