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Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas

El nuevo gobierno que encabezará Andrés Manuel López Obrador propone la desaparición de la Comisión Nacional de Desarrollo de los Pueblos Indígenas  y en su lugar la creación del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas como organismo descentralizado, encabezado por nuestro paisano Ayuuk  Adelfo Regino Montes. Hubo rectificación de parte de AMLO porque se pensó primero en su ubicación como subsecretaría en la futura Secretaría de Bienestar, no podemos más que congratularnos por tal rectificación.

Lo primero que tenemos que preguntarnos si con la ratificación de un organismo administrativo, de la naturaleza que sea, es suficiente para sacar a las naciones mexicanas, llamados indígenas, de su condición de dominación durante siglos. La respuesta categórica es que no.

 Si queremos que surta efectos positivos el organismo administrativo en cuestión, será necesario que se acompañe de políticas de Estado en primer lugar, que implique una activa participación de los sujetos naciones, que la unidad administrativa formule las políticas públicas adecuadas, que haya voluntad de la clase gobernante por un cambio profundo y se respete las formulaciones políticas, económicas, sociales, ideológicas, de valores y principios de las naciones mexicanas. En caso contrario, el fracaso asomará, una vez más, en el horizonte de las naciones mexicanas.

El futuro Presidente de todos los mexicanos nos ha convocado a construir la Cuarta Transformación, las naciones mexicanas no podemos estar al margen de tal convocatoria. Habría que recordar que en la primera Transformación las poblaciones de estas naciones fueron carne de cañón y agredidas con políticas contrarias a sus intereses en los primeros gobiernos de la República.

En la segunda Transformación, la Reforma, al separar a la iglesia del Estado, al afectar las propiedades de las corporaciones eclesiásticas, se pasó  afectar las propiedades de las comunidades de esas naciones, sumiéndolas a la pobreza y a la marginación. En la tercera Transformación, la Revolución, tampoco nos fue muy bien puesto que ni una línea nos merecimos en la nueva Constitución. Como se puede concluir, en las tres transformaciones hemos sido las masas revolucionarias sin gran beneficio en ello, seguimos dominados y tratados bajo principios de benevolencia, el espíritu de Fray Bartolomé de las Casas no abandona a las políticas gubernamentales.

En la Cuarta Transformación necesitamos, para empezar, la reconstitución de las naciones mexicanas a partir del respeto a nuestra autodeterminación y autonomía. Para ello, necesitamos como mínimo lo siguiente:

I.- Que la relación con el nuevo régimen sea a través de la concreción de nuestros derechos consagrados en la Constitución (Reformada), en las normas internacionales suscritas por México,  y no por la vía de la misericordia, dádiva, benevolencia, asistencia o política de uso electoral. La asistencia social no es exigible el derecho sí. Queremos que nuestros derechos se cumplan, desde luego, esto implica que nos sean reconocidos nuestros derechos no sólo como individuos sino como naciones como colectivo.

II.- Elaboración de la Ley General de las Naciones Mexicanas. Con la amplia participación de las naciones mexicanas, elaborar esta ley general puesto que los estados de la República han limitado nuestros derechos al no proceder a la elaboración de la ley correspondiente o de plano legislar limitando lo dispuesto por la Constitución.

III.- En las instituciones de representación política del Estado queremos un asiento. Lo queremos en el senado de la República electos por nuestros sistemas electorales, es decir, en forma autónoma e independiente, en los Estados con presencia de población de las naciones mexicanas.  Lo queremos  en la Cámara de Diputados Federal, por lo menos en los 28 distritos con presencia de las naciones mexicanas, de igual manera bajo nuestros procedimientos. Lo queremos en las legislaturas locales y en los municipios que se rigen por partidos políticos a través de nuestras reglas y procedimientos. En los municipios que se rigen por sus propias normas, como en Oaxaca es necesario fortalecer su autonomía evitando la intromisión de las autoridades electorales estatales y federales.

IV.- Es necesario que el INEGI nos cuente bien, bajo otra metodología que refleje con exactitud de cuánta población tiene cada nación mexicana, nuevos criterios para determinar la pertenencia a cada nación, su situación económica, social, cultural, territorial, su riqueza y las posibilidades de un Buen Vivir. Ya basta de discriminarnos hasta en la estadística.

V.- Con la activa participación de las naciones, proponer la vigencia de las antiguas denominaciones de las naciones y no como nos denominaron los españoles.

VI.- Establecer políticas públicas acordes a las grandes problemáticas que sufren estas naciones, como la situación de las mujeres, el deterioro ambiental, el asunto del agua, la extinción de sus saberes como la lengua, la medicina, la espiritualidad, su integridad, y su viabilidad histórica.

Con estos puntos mínimos estaremos presentes y no ignorados en la Cuarta Transformación de México.

 

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