Buenos días, Oaxaca Riquezas y miseria

 

El circulo vicioso del nunca acabar:

Esto que resentimos la mayoría de los mexicanos habla de una enorme franja territorial que se refleja en los estados pobres como Oaxaca…

La vieja división del mundo en dos bloques de poder. El Este y el Oeste, ha desaparecido. Ahora el gran desafío y la gran amenaza es el abismo en riqueza y salud que media entre ricos y pobres.

A menudo se categorizan como Norte y Sur, porque la división es geográfica, pero una expresión más precisa sería el Oeste y “el Resto”, porque la división también es histórica. He aquí el problema y el peligro más grave que se ciernen sobre el mundo del tercer milenio.

Ya lo decía en su interesante análisis David S. Landes, economista, que no pierde vigencia en un trabajo que realizó en editorial crítica ¡desde 1999!

La  tragedia con la que nos encontramos es que nada cambia en los gobiernos en el mundo. Es un círculo vicioso del salte tú y llegó yo… para caer en el hoyanco por donde todos pasan y vuelven a caer.

LA BRECHA:

¿Cuán grande es el abismo que media entre ricos y pobres y qué está ocurriendo con él?, se pregunta Landes. A grandes rasgos y de manera sintética, puede decirse que la relación entre la renta per cápita de la nación industrial más rica, Suiza, pongamos por caso, y la del país no industrializado más pobre, Mozambique, es de 400 a 1. Hace doscientos cincuenta años, esta relación entre la nación más rica y la más pobre era quizás de 5 a 1, y la diferencia entre Europa y, por ejemplo, el este o el sur de Asia (China o India) giraba en torno a 1.5 o 2 a 1.

Y en México nada ha cambiado. Colonialismo, revoluciones ideologías y el boato en el poder trastorna a los gobiernos hasta la locura frente al imortamadrismo de la miseria. Allá que se las vean como puedan.

UN ABISMO SEPULCRAL:

¿Sigue ahondándose hoy este abismo? En los extremos, la respuesta es claramente afirmativa. Algunos países no sólo no mejoran, sino que se están empobreciendo, en términos relativos y en ocasiones absolutos. Nuestra tarea (la de los países ricos), en interés nuestro tanto como en el suyo, es ayudar a los pobres a adquirir más salud y prosperidad. En caso contrario, tratarán de apoderarse de lo que no pueden producir y, si no pueden obtener ingresos exportando mercancías, exportarán personas. Dicho en pocas palabras: la riqueza constituye un imán irresistible y la pobreza es un contaminante que puede ser muy molesto: no puede aislarse, de modo que nuestra paz y prosperidad dependen a largo plazo del bienestar de los demás.

Y es que llegará el momento en que emerja la rebelión y los miserables tengan que arrebatarle a los que más tengan lo que por justicia no quieren darles.

Ese es el marco de nuestro realismo social.

¿ A dónde nos llevan? ¿A dónde vamos?.

¿Por qué los economistas de México no opinan ni son consultados?

Y EMPIEZA el hambre a flagelar al país

Y del Sur se levantarán las llamas fragorosas. Recuerden

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