Un debate de trámite: López Obrador volvió a ponerlos en su morral

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En el debate de ayer en Mérida, último que organiza el INE entre los candidatos a presidente de la república, se realizaron propuestas, algunas muy ilusorias, que eran muy previsibles.

Tramposillos, los candidatos presidenciales Meade y Anaya aprovecharon coyunturas durante ese aburrido ejercicio para recordarse mutuamente que tienen pendientes con la justicia.

Meade le dijo al panista que el único indiciado entre los debatientes era él.

Fue riesgosa la afirmación de Meade. Apenas la PGR turnó a la oficina encargada de investigar el lavado de dinero y el panista aún no está en condición ya de indiciado.

Anaya volvió a lo suyo con la Casa Blanca,  Odebrecht la Estafa Maestra y Ayotzinapa como señales de una corrupción en la pudiera estar involucrado Meade.

Meade ni se inmutó ante las amenazas de Anaya y López Obrador solamente los observaba en sus “pelea” que la verdad en el debate no impresionó a nadie.

A López Obrador Anaya lo señaló de tener su constructor consentido.

Y de una manera por demás ingenua lo retó a que si le enseñaba los contratos que otorgó a esa constructora, renunciaba a una candidatura en un proceso en el que el tabasqueño es indiscutible puntero, el hombre de Macuspana simplemente lo dejó hablar como loquito.

Muy mal debate para Ricardo Anaya.

Si algo muy trascendente, un inesperado imponderable negativo para López Obrador, ocurre en los días que faltan para las elecciones, lo más probable es que los comicios del 1 de julio se resuelvan a favor de MORENA, con un José Antonio Meade en segundo lugar a menos de 10 puntos de distancia de AMLO y con un Ricardo Anaya que puede seguir en caída libre y no solo perder las elecciones sino ser expulsado del PAN por los militantes que han sido engañados por el chamaco queretano.

El Bronco demostró que sigue siendo una pésima broma que el INE le jugó a los electores mexicanos al otorgarle un lugar en la  boleta presidencial.

No corrió nada que pudiera considerarse como inesperado o excepcional.

Ataques y contraataques matizados de cautela entre el desfondado Ricardo Anaya y el reposicionado José Antonio Meade.

Por lo que se pudo apreciar en el debate de ayer en Mérida, ese ejercicio no cambiará para nada las tendencias que existen actualmente entre los electores mexicanos con respecto a la elección presidencial del inminente 1 de julio.

La Coparmex publicó un muy bien elaborado documento titulado ENCUESTA Electoral 2018 que para mi gusto es el que tiene el marco muestral más grande y mejor distribuido nacionalmente de los muchos estudios de opinión que se han publicado sobre los comicios del 1 de julio próximo.

En ese ejercicio de  la COPARMEX nuevamente aparece la ventaja de Andrés Manuel López Obrador sobre sus competidores Ricardo Anaya y José Antonio Meade como irremontable a solo 17 días de las elecciones.

La verdad no fue tan cruento como se esperaba el encontronazo entre Meade y Anaya en el debate de ayer.

Lo cierto es que el candidato de la coalición Por México al Frente llegó virtualmente desfondado por el video que lo volvió a exhibir como un lavador de dinero y después la diáspora de gobernadores panistas como Carlos Mendoza Davis, José Rosas Aispuro, y muy cerca de esa decisión se encuentran el queretano Francisco Domínguez y Carlos Joaquín González de Quintana Roo.

Ello sumado a la denuncia penal que le hizo Ernesto Cordero por el delito mencionado en el video del hermano de Barreiro, y a la salida de dos ex presidentes nacionales del PAN como Germán Martínez y Manuel Espino.

El debate de ayer dejó la impresión de que el favorito de las encuestas solo está administrando el tiempo que resta de hoy al 1de julio.

Y poco tendremos que vivir para ver si ese pronóstico se convierte en una verdad y habrá una alternancia del poder ejecutivo en México.

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