A las 7:00 de la mañana comenzó la votación nacional donde los trabajadores del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) deciden si aceptan o rechazan el aumento salarial del 2.9% que pactó la cúpula sindical con la dirección del instituto, sin embargo, una gran parte pide el 10% de aumento.
La jornada se abrió en medio de señalamientos por desorganización, ausencia de folios en las papeletas y acusaciones de que la consulta es ilegal.
Rafael Soto, enfermero de cardiología del Centro Médico Nacional Siglo XXI y vocero disidente, denunció anomalías operativas y acusó provocaciones por parte de delegados dentro de las instalaciones.
“Las boletas son pedazos de papel, literalmente mal cortados, hasta chuecos y nada más un tachecito. Esperaría que mínimamente estuvieran foliadas para saber cuántas entran y cuántas salen”, advirtió Soto al señalar que la dirigencia sindical actúa como juez y parte en el conteo.
Las papeletas que se entregaron a los más de 450 mil empleados sindicalizados en todo el país, consultan si aceptan o rechazan el incremento del 2.9% al sueldo tabular sumado a un 3.9% en el Concepto 11 —compensación garantizada o ayuda para despensa—, para dar un total de 6.8%.
Otros empleados señalaron que las casillas funcionaron con normalidad durante el cambio de guardia matutino.
Benjamín, trabajador del Centro Médico Nacional Siglo XXI, aseguró que el proceso transcurrió con orden, aunque prefirió mantener en secreto el sentido de su voto.
“Es un proceso muy sencillo y ordenado. La pregunta es muy clara: estamos de acuerdo o no con el incremento salarial”, comentó Benjamín, quien reconoció que la presión de la marcha del martes forzó al sindicato a abrir la consulta.
Enrique Hurtado, del área de terapia respiratoria, rechazó el acuerdo alcanzado por la dirigencia y acusó falta de claridad sobre los montos dirigidos al retiro.
“Estoy enteramente en contra de ese aumento porque es un pseudoaumento. En la historia laboral que tengo nunca se dijo que participara la Afore para darle un aumento a mi salario”, afirmó Hurtado tras confirmar que tachó el recuadro del “No”.
Por su parte, Omar Jiménez, enfermero general, aseguró que el problema de fondo abarca la falta de insumos y las plazas sin cubrir.
“Lo que estamos solicitando es la cobertura de plazas para dar una buena atención”, apuntó.
En el Hospital Carlos McGregor, la enfermera del turno nocturno Miroslava Vargas optó por la abstención activa y desconoció la validez del proceso.
Denunció que el sindicato organizó la votación para frenar un congreso extraordinario y evadir cuentas sobre el fondo de huelga.
“Es irregular porque hace aproximadamente 10 días nuestro líder sindical (Rafael Olivos), en un video con toda su comitiva, emitió que todavía no estaban firmadas las actas donde se hace el convenio del salario. No tenía que continuar con el proceso, tenía que regresar con nosotros a hacer el proceso democrático para votar”, explicó.
Vargas, quien fue vocera del movimiento, pero fue expulsada por sus propios compañeros porque sostenía que la base trabajadora debía abstenerse de sufragar, afirmó que vigiló las urnas, y a diferencia de otras votaciones no se confirmó que cada votante perteneciera al sindicato.
“No piden el tarjetón como antes, sólo la credencial para votar, y no hay folios para respaldar el voto”, dijo.
Las casillas instaladas en más de 600 hospitales y clínicas de todo el país cerrarán a las 9:00 de la noche para dar paso al conteo de boletas a cargo de los propios delegados sindicales.
Por lo pronto, la disidencia advirtió que alista amparos para impugnar los resultados por violaciones a los plazos legales.
