Un alumno de una escuela de secundaria del centro de Tailandia irrumpió este miércoles a tiros en el centro educativo sin causar víctimas, en el tercer incidente de este tipo registrado en lo que va de año en el país del Sudeste Asiático, cuya legislación sobre armas de fuego es considerada laxa y anticuada.
Sobre las 2:20 de la tarde, hora local, “un estudiante de 15 años, que recibía tratamiento por depresión, llevó una pistola de 9 milímetros y disparó dentro de la escuela, provocando pánico entre estudiantes y docentes“, explicó la Oficina de Relaciones Públicas de la provincia de Kamphaeng Phet –donde se ubica el colegio– en un comunicado difundido en Facebook.
“La zona fue acordonada y todos los alumnos fueron evacuados“, añadieron las autoridades locales, que subrayaron que el “impactante” tiroteo no dejó muertos ni heridos en la escuela, que suspenderá dos días las clases presenciales.
Agentes policiales, funcionarios administrativos, profesores y unidades de rescate de la zona se coordinaron “para sofocar rápidamente el incidente” y, con ayuda de ciudadanos, lograron confiscar el arma y detener al agresor, que será interrogado por la Policía para determinar los motivos que lo llevaron a atacar y “emprender acciones legales”.
Es el tercer tiroteo registrado este año en centros educativos en Tailandia, donde se ha reabierto el debate sobre el acceso a las armas de fuego.
El 7 de agosto, un menor irrumpió a tiros en una escuela de la provincia de Nonthaburi –al norte de Bangkok– y mató a seis personas, después de haber acabado con la vida de sus abuelos en su vivienda. El agresor también perdió la vida en el incidente.
Se trató del tiroteo más grave registrado en Tailandia en cuatro años y tuvo lugar después de que, en febrero, la directora de un colegio de Hat Yai –en el sur del país– falleciera tras abrir fuego contra un hombre en el centro.
En 2022, un expolicía disparó en el interior de una guardería de la localidad de Uthai Sawan –en el noreste del país– y mató a 34 personas, entre ellas 22 niños y una profesora embarazada.
Tailandia cuenta con unas 15.14 armas de fuego por cada 100 civiles, según datos de Small Arms Survey, y existe además un acceso relativamente sencillo a este tipo de armamento para personal del Ejército y la Policía.
La principal ley que regula las armas de fuego data de 1947 y establece un sistema de licencias emitidas por el Ministerio del Interior, que permite a los civiles poseer y portarlas, con concesiones para funcionarios.
Los controles para poder comprar un arma legal se limitan al registro de huellas dactilares, un documento de identidad y un permiso de tenencia de armas cuyo precio no supera los 6 bahts –unos 16 céntimos de euro– y que el Estado tarda unos tres meses en conceder.
A finales de 2023, las autoridades suspendieron los permisos para llevarlas en público.
