Seguramente vieron en las noticias un caso que nos ha dejado a todas con el corazón en un hilo: el caso de Lindsay Clancy, la mujer que asesinó a sus tres hijos en medio de una psicosis posparto. Resulta que, después de 7 días y casi 40 horas de deliberaciones, el jurado no logró llegar a un veredicto unánime y el viernes 4 de septiembre el juez William Sullivan declaró mistrial (es decir, juicio nulo).
Por eso hoy vamos con la segunda parte del tema de la depresión y psicosis posparto. Hay muchísimos factores que debemos tomar en cuenta para que ninguna mujer se quede sin atención profesional; estas tragedias no pueden ni deben volver a pasar. Además, para entender esto a fondo, invité a mi querido Iván Martínez Dunker, quien nos va a explicar, entre otras cosas, si esta vulnerabilidad viene en nuestra genética. Anoten muy bien y compartan esta información, porque puede salvar vidas.
El caso de Lindsay Clancy: ¿La psicosis posparto es genética?
Para las que no tienen todo el contexto, está cañón. Lindsay era una enfermera de 36 años que vivía en Massachusetts, mamá de tres chiquitos: Cora, de 5 años; Dawson, de 3; y Callan, de apenas 8 meses.
El 23 de enero de 2023, en medio de una crisis, estranguló a sus tres hijos con bandas de ejercicio y después intentó suicidarse saltando por una ventana. Sobrevivió, pero quedó paralizada. Ella reconoce haber cometido los actos, pero se declaró no responsable penalmente por enfermedad mental.
Su defensa sostiene que tenía una enfermedad psiquiátrica gravísima, incluyendo psicosis posparto y trastorno bipolar, y que su deterioro empeoró por un tratamiento farmacológico supercambiante y fragmentado. Por otro lado, la fiscalía argumenta que ella no estaba psicótica y que comprendía perfectamente lo que hacía.
¿Por qué terminó sin veredicto?
El jurado estaba aparentemente 11–1. El único que no estaba de acuerdo era un hombre que se negaba a aplicar correctamente las instrucciones sobre “duda razonable” y quería declararla culpable sí o sí. El abogado de Lindsay pidió sustituir a ese jurado, pero el juez lo rechazó.
Al declarar mistrial, el juicio queda sin efecto. Lindsay no fue declarada culpable ni inocente, y permanece bajo custodia en un hospital psiquiátrico. El 29 de septiembre habrá una audiencia para decidir los siguientes pasos. La Fiscalía debe decidir si la vuelve a juzgar.
Este juicio ha puesto bajo la lupa un tema urgentísimo: ¿qué sucede cuando una mujer en el posparto tiene síntomas psiquiátricos graves, el diagnóstico no es claro y empiezan a acumularse los fármacos? (Ojo, los documentos judiciales muestran que a Lindsay le recetaron 13 fármacos psiquiátricos diferentes y tuvo más de 30 recetas hechas por distintos especialistas en pocos meses. Una bomba para el cerebro).
Primero lo primero: depresión posparto ≠ psicosis posparto
Depresión posparto. Es un trastorno del estado de ánimo. Las mujeres que la padecen pueden sentir:
- Tristeza profunda y desesperanza.
- Culpa y agotamiento extremo.
- Pérdida de placer y problemas para dormir.
- Dificultad para vincularse con su bebé.
- Ansiedad y, a veces, pensamientos de muerte o de hacer daño.
Pero ojo: en términos generales, la persona mantiene contacto absoluto con la realidad. Sabe quién es y dónde está.
Psicosis posparto. Aquí el cerebro cruza un umbral peligrosísimo. Es rara (se da en 1 a 2 casos por cada 1,000 partos), pero es una emergencia psiquiátrica que requiere hospitalización inmediata. Puede incluir:
- Delirios y alucinaciones.
- Paranoia, confusión y desorganización.
- Cambios extremos del estado de ánimo y manía.
- Pérdida total del juicio de realidad.
¿Qué significa perder contacto con la realidad?
Imagínense que nuestro cerebro tiene un sistema que todo el tiempo se pregunta: «¿Esto que estoy pensando viene de mí o está ocurriendo allá afuera?». En una psicosis, ese sistema se apaga. Una mujer puede escuchar una voz, interpretarla como externa, creer que realmente existe y construir toda una explicación a su alrededor. Para ella, no es imaginación, es su realidad absoluta. Por eso, decirle «eso no existe» no sirve de nada.
¿Qué pasa en el cerebro de las mujeres?
La respuesta honesta de los expertos es que no hay una explicación única. Es un cóctel explosivo que involucra: cambios hormonales abruptos (la caída de hormonas tras el parto es gigantesca), alteraciones en la dopamina y serotonina, el sistema inmunológico, falta extrema de sueño, vulnerabilidad genética y estrés severo.
¿Y saben qué es lo más fuerte? Aproximadamente la mitad de las mujeres que desarrollan psicosis posparto nunca antes habían tenido un diagnóstico psiquiátrico. De hecho, los psiquiatras y la ciencia actual plantean que la psicosis posparto debería reconocerse dentro del espectro bipolar, por sus características de manía y depresión psicótica.
La pregunta del millón: si una mamá piensa en hacerle daño a su bebé, ¿significa que quiere hacerlo?
NO. Rotundamente no. Existen los pensamientos intrusivos posparto. Una mujer sana puede de pronto pensar: “¿Y si se me cae? ¿Y si lo ahogo?” e inmediatamente sentir un terror profundo: “¡Dios mío! ¿Cómo pude pensar eso?”. Estos pensamientos pueden aparecer en mujeres sin ningún trastorno y no implican intención.
¿Cómo saben los especialistas si es intrusión o intención psicótica?
- Pensamiento intrusivo (tipo TOC): La mujer piensa: «¡No quiero hacer esto!». Le resulta aterrador, repugnante y contrario a sus valores. Tiene insight (conciencia): sabe que no tiene sentido y le genera ansiedad.
- Psicosis: Aquí cambia el universo. La persona pierde el insight. Puede pensar: “Una voz me dice que debo hacerlo” o “Si no hago esto, mi bebé va a sufrir cosas peores”. El delirio tiene una lógica interna coherente para ella. La conducta peligrosa nace de querer «salvarlo» de una amenaza que en su mente es 100% real.
¡Aguas con estas señales!
Cuentahabientes, a veces justificamos todo diciendo «está agotada» o «son las hormonas». Pero hay líneas que no se deben cruzar. Si ven esto en ustedes, en una amiga, hermana o hija, pidan ayuda profesional de inmediato:
- No dormir casi nada: Especialmente si no parece cansada y tiene energía extrema (manía).
- Confusión: No sabe qué día es, qué pasó o qué es real.
- Alucinaciones: Escucha o ve cosas que nadie más percibe.
- Delirios y paranoia: Creencias falsas muy arraigadas (“Me vigilan”, “Alguien quiere lastimar al bebé”).
- Conducta superdesorganizada o hablar sola cosas sin sentido.
- Pensamientos de muerte o daño: Sobre todo si hay un plan, alucinaciones o delirios detrás.
Cuando aparecen estos síntomas, no aplica el «vamos a ver si mañana amanece mejor». Es una emergencia absoluta. Tenemos que estar superinformadas y ser empáticas. La salud mental materna no es un juego, y un diagnóstico temprano con el acompañamiento correcto hace toda la diferencia para salvar a una familia entera.
