Desde siempre, las adaptaciones de novelas o cuentos, han sido más complicadas para satisfacer a las audiencias a diferencia de una historia meramente original para la pantalla grande. Sin embargo, hay sus excepciones, sobre todo en el cine de terror como Nosferatu de Murnau en 1922, la cual retomó (sin los permisos necesarios, de hecho) la historia de Dracula de Bram Stoker para entregar uno de los primeros clásicos del género dentro el expresionismo alemán de la década de los 20.

Rosemary’s Baby de Roman Polanski es la adaptación del novela homónima de Ira Levin, y también es un referente del terror y del cine de Polanski. El exorcista, considerada como una de las mejores de todos los tiempos, también es una adaptación de una obra escrita por William Peter Blatty en 1971 para dos años después, en 1973, tener su película en manos de William Friedkin.

Conde Orlok, interpretado por Max Schreck en ‘Nosferatu’ de F. W. Murnau’s / Getty Images

Psicosis, novela escrita en 1959 por Robert Bloch, es la base de la producción cinematográfica del mismo nombre dirigida por Alfred Hitchcock. Y cuando decimos base, es un sentido más literal, pues Hitchcock cambió algunos elementos importantes de la historia, desatando la furia de Bloch, quien consideró esos cambios como una falta de respeto a la idea original. Por ejemplo, en el libro Norman Bates es un hombre obeso de lentes y con poco cabello…  y en la película, el personaje es un joven delgado, encantador e infantil.

¿Funcionaron esos cambios? Completamente, y el hecho de que es una de las obras más icónicas de Hitchcock, respaldan sus decisiones. Un caso muy similar, sino es que más controversial, es el de la “adaptación” de la novela The Shining de Stephen King en manos de Stanley Kubrick. Es bien sabido que King odia la película de 1980 por no apegarse a los elementos principales de la historia, que en realidad son más fantasiosos, y sólo utilizar la premisa principal y el nombre de los personajes.

The Shining nos presentó a Jack Torrance, un hombre que es contratado por el Overlook Hotel para cuidar del lugar durante la temporada de invierno en que todo queda completamente aislado. Jack llega el hotel junto a su esposa y su hijo, Wendy y Danny. Sin mucho preámbulo, Kubrick nos dice que Danny tiene unos poderes shining, es decir, es capaz de comunicarse telepáticamente con otras personas que también “brillan” y que pueden sentir presencias extrañas… y el hotel está lleno de ellas.

Cuando ves por primera vez The Shining (la versión de Kubrick), no es posible captar la complejidad del contexto de cada uno de los personajes. Por ejemplo, la caída de Jack, un hombre alcohólico, o la inocencia de Danny, la cual va más allá de su edad y se centra en su relación con Jack. Pero esto, precisamente, lo que contribuye a la creación de una atmósfera aterradora, por supuesto, sin olvidar los elementos clave de una producción de terror y suspenso como el diseño de producción, la música y las actuaciones, en este caso, de Jack Nicholson, Shelley Duvall y Danny Lloyd.

Jack Nicholson como Jack Torrance en ‘The Shining’ de 1980. / Getty Images

En la novela las cosas son muy distintas. No evidentes, pero sí menos complicadas por tratarse de conceptos un tanto fantasiosos en relación a los poderes shining. Danny tiene un alma o esencia, llamada vapor, que lo hace especial y poderosos, y algunos entes se alimentan de ello. El Overlook Hotel está lleno de ellos, los cuales se manifiestan en forma de una señora, gemelas, árboles, salones de fiesta y más.

Kubrick le da un final fatal y perfecto a Jack: muere congelado en la nieve después de perseguir a Danny con un hacha en un laberinto aterrador. King fue más amable con él. En un episodio de cordura, Jack se da cuenta de lo que ha hecho y decide salvar a su familia con el sacrificio de su vida; se destruye con el hotel y lo pone a dormir.

Tanto la novela como la película de The Shining, son obras distinguidas, y a pesar de ser tan distintas, no pueden mantenerse de forma independiente, y esto lo sabía muy bien Mike Flanagan, el elegido para adaptar la secuela literaria de The Shining titulada Doctor Sleep. A más de 30 años de la publicación de The Shining, en 2013 King publicó la segunda parte en la que explora a Danny Torrance en su versión adulta.

¿Qué fue de él y cómo sobrellevó los eventos traumáticos del Overlook Hotel? Doctor Sleep en la película, recupera el valor creativo de King retomando lo que Kubrick decidió ignorar; sin embargo, considerando que el público está más familiarizado con la película que la novela, es complicado entender todo el panorama en el que de verdad Dan se desenvuelve como una persona shining.

Nota: Esta reseña revela lo que se ve en el tráiler. No más. 

Pero primero, les contamos (sin spoilers) de qué va Doctor Sleep de Flanagan. La cinta nos muestra a un Dan (parece que dejó atrás al inocente Danny) alcohólico, igual que su padre, que utiliza la bebida para olvidar los fantasmas del pasado y tapar sus poderes shining. Con el tiempo, Dan va perdiendo su brillo, o al menos deja de ser tan poderoso. En sus momentos de lucidez, recuerda lo sucedido con él y su madre, pero vuelve a la bebida.

Cuando el protagonista toca fondo, decide cambiar su vida y empezar de nuevo. Parte de eso es su trabajo como enfermero en un hospicio del pueblo donde ayuda a los pacientes a cruzar el otro lado, no en un sentido literal, sino anímico. De aquí surge Doctor Sleep, el nombre de la novela, el cual toma completo sentido y hasta se agradece que no hayan decidido agregarle un dos a The Shining o una palabra frase absurda.

Póster oficial de ‘Doctor Sleep’ / Cortesía Warner Bros.

Cuando Dan deja de beber, surgen sus poderes shining y entra en contacto con Abra Stone, una niña cuyos poderes son enormes. Pero al mismo tiempo que entabla una “amistad” con ella, es que conocemos a Rose the Hat y los True Knot, una especie de culto que secuestra, tortura y asesina niños shining para alimentarse de ellos.

Sabemos que el universo de King está conectado, y Rose the Hat es el puente para Doctor Sleep. It (Pennywise) se alimenta del miedo de los niños, y entre más aterrados estén, mejor es su sabor. Esta premisa se repite en la historia de Dan Torrance. Rose the Hat lastima a los niños (cuyo vapor es puro) porque el miedo y el dolor, lo hace más fuerte, y por ende, a ellos también. Rose y su secta no son inmortales, pero es el vapor de los niños lo que les ha dado una larga vida.

Para vencer a Rose y evitar que Abra caiga en sus manos, Dan debe enfrentarse a su pasado … y su pasado es Stanley Kubrick. Flanagan tuvo la brillante idea de hacer un fan service con Doctor Sleep al final de la película. La cinta dura unas dos horas y media, y 80 por ciento de esta se centra en la presentación de los protagonistas y antagonistas. En un tiempo en pantalla bastante equilibrado, lo cual es bueno, conocemos a fondo quiénes son y por qué sucede lo que vemos a continuación.

El último 20 por ciento de Doctor Sleep, es el fan service de Flanagan y la presencia de Kubrick con una serie de recreaciones de The Shining. Es cuestión de gustos determinar si son “buenos o malos”, y acá hay algunos elementos a considerar.

Ewan McGregor como Danny en ‘Doctor Sleep’.

-Como mencionamos, la mayoría de las audiencias están familiarizadas únicamente con la película. Entonces, no se puede ignorar el hecho de que las expectativas se centraron en qué tanto Kubrick veríamos en Doctor Sleep. Y lo vemos, quizá más apegado de lo que deberíamos, pero sin romper la dinámica de Dan en su proceso.

Flanagan rompe con la tendencia actual de utilizar CGI para rejuvenecer a los actores o animarlos. El director contrató nuevos actores que tomaran el lugar de Jack, Wendy y Danny de niño. Acertado o no, se aplaude el riesgo de no apelar religiosamente al imaginario del elenco.

El diseño de producción es uno de los aspectos más destacados de la película. Kubrick ideó detalle a detalle los espacios, y Doctor Sleep los recrea a tal grado, que sirven como manifestaciones de un tributo (y el reconocimiento de que es imposible imitar a Kubrick).

Flanagan (director, guionista y hasta editor) se enfrentó al reto de adaptar el trabajo de dos personas, y lo logra de la manera más satisfactoria posible, con una película de terror que no explota los recursos ya obvios del cine de terror como los jump scares. Flanagan, quien adaptó Gerald’s Game para Netflix (escrita por King), plantea el terror de la historia en cómo los personajes principales manejan el horror de su vida, sus propios miedos más allá de la presencia de entidades del mal.

Este es el equilibrio, pensamos, entre sus “dos adaptaciones” para Doctor Sleep. El director replantea el cine de terror desde una perspectiva comercial, apegándose a la forma en que el cine independiente replantea el género. Estamos muy acostumbrados al terror de siempre con los movimientos de cámara y objetos que nos anticipan. Ahora es distinto. El terror se plantea desde perspectivas menos obvias y más estresantes, y así se describe la narrativa de Doctor Sleep. ¿Qué es aterrador? Sabemos qué da miedo culturalmente hablando pero qué tal si empezamos a comprender todo el entorno de un personaje y descubrimos que su normalidad también puede ser aterradora…

¿Qué hay del elenco? Ewan McGregor se subió al barco en 2018, y no podemos pensar en un mejor Dan Torrance. El actor, detrás de una enorme barba, transmite el peso, y a pesar de que en su desarrollo el Danny inocente queda atrás, seguimos viendo destellos de esa pasividad y tranquilidad que caracterizó al personaje.

Kyliegh Curran, quien interpreta a Abra, ha de llevarse un reconocimiento aparte por funcionar como la contraparte de Danny (de niño) y el espejo de Dan (adulto). Su personaje, una niña que va entrando a la adolescencia, es divertido, tierno y fuerte sin aprovecharse de un discurso de empoderamiento (que no está mal, pero quizá no era necesario para esta historia).

Kyliegh Curran es Abra, una poderosa niña ‘shining’.

Por último, Rebecca Ferguson como Rose the Hat. Su tiempo frente a la cámara es lo suficientemente seductor como para olvidarlo y dejarla en un antagonismo simple que se debiera solucionar pronto. La dinámica entre Kyliegh y Rebecca, es fantástica en un filme que apenas las introduce en el imaginario de los espectadores (nuevamente, aquellos que no leyeron a King).

Cometeríamos un error al comparar, por mínimo que sea, The Shining con Doctor Sleep. En realidad, son filmes que ni siquiera se parecen, sería injusto y lamentable si el trabajo de Kubrick pudiera ser “imitable”, pues la película misma perdería el estatus de culto que ha ganado con los años. Doctor Sleep no es Kubrick, y nadie debería esperar que así lo fuera.

En una reseña de Doctor Sleep de un medio estadounidense, se lee: Doctor Sleep “es un recordatorio del desafío de luchar con uno de los libros más épicos de Kubrick para convertirlo en una película genuinamente satisfactoria es, en realidad, un crimen”. El autor, para el final de su sentencia, juega con la palabra “redrum”, “murder” deletreada al revés y cuyo significado es “asesinato”…

¿Lo es? Hay ejemplos que sustentan la afirmación, pero también hay sus excepciones… volviendo al primer punto de este texto: “Desde siempre, las adaptaciones de novelas o cuentos, han sido más complicadas para satisfacer a las audiencias…” y King es un reto para cualquiera.