Iglesia en Oaxaca pide no discriminar a indígenas

    Escrito por: Álvaro MORALES Febrero 18, 2019 0
    El prelado sostuvo que tanto el rico como el pobre deben ser generosos “con lo que Dios les ha dado”. / HUGO VELASCO El prelado sostuvo que tanto el rico como el pobre deben ser generosos “con lo que Dios les ha dado”. / HUGO VELASCO

    Oaxaca de Juárez, Oax.- El arzobispo de la Arquidiócesis de Antequera, Pedro Vázquez Villalobos, pidió ayer a la sociedad no discriminar ni humillar a las personas originarias de los pueblos indígenas, pues advirtió que del respeto nace la paz y la estabilidad.

     

    Durante la homilía dominical realizada en la Catedral Metropolitana sostuvo que los fieles que habitan en las ciudades valen lo mismo que aquellos que viven en zonas rurales y, más aún, en zonas de miseria.

     

    Ante decenas de pobladores reunidos en el recinto religioso, Vázquez Villalobos reiteró que el día que predomine el respeto se acabarán los conflictos, el dolor y las humillaciones en la sociedad, pues nadie se sentirá dominador sobre el otro.

     

    Durante su sermón, recordó que Dios ama y bendice al generoso, pero aborrece al egoísta, a quien sólo piensa en sí mismo y cuya fe puede ser puesta en entredicho porque considera que todo le pertenece.

     

    Por más que una persona amase fortuna y bienes materiales, eso no le da derecho de maltratar a sus semejantes, menos si provienen de alguna comunidad, agregó.

     

    “Vivimos en un Oaxaca con grandes pobrezas, con grandes necesidades, pero ninguno de nosotros debe humillar a nuestros hermanos. Si vivimos en esta gran ciudad de Oaxaca, no humille a los que viven en la sierra, en la montaña, en esos pueblos indígenas”, dijo.

     

    Luego, el prelado sostuvo que tanto el rico como el pobre deben ser generosos “con lo que Dios les ha dado”.

     

    Al respecto, resaltó “la nobleza de corazón” de los menos favorecidos, ya que, dijo, ellos dan lo que tienen y no lo que les sobra.

     

    “El pueblo de Oaxaca es valioso y desprendido, por eso se de ser así para que Dios bendiga. Debe alegrarse el corazón de otros, levantar el ánimo de otros; debe consolar y llevar una palabra de esperanza”, recalcó.

     

    Asimismo, solicitó a los fieles “abrirse a la acción de Dios” para que “haga maravillas”.

     

    Ante ello, abundó, todas las personas deben estar dispuestas a ayudar a otros “no sintiéndose más”.