El Gobierno federal y empresarios del sector gasolinero acordaron mantener el precio del diésel en un máximo de 28 pesos por litro durante una semana, como parte de una estrategia para contener la inflación.
Sin embargo, especialistas del sector energético advierten que este acuerdo podría ser difícil de sostener, debido a los bajos márgenes de ganancia para las estaciones de servicio.
De acuerdo con estimaciones, el margen por litro rondaría apenas los 1.8 pesos, una cifra que resulta limitada frente a los costos operativos, logísticos y regulatorios que enfrentan los distribuidores.
Representantes del sector señalaron que, si bien existe disposición para colaborar con medidas de control de precios, mantener este nivel podría afectar la viabilidad financiera de las gasolineras, especialmente en regiones alejadas donde el costo de transporte es mayor.
A este panorama se suman gastos de operación como personal, energía eléctrica y mantenimiento, lo que reduce aún más la capacidad de sostener el precio acordado sin afectar la rentabilidad.
Analistas también advirtieron que los controles de precios pueden cumplir una función social, pero si no reflejan los costos reales de toda la cadena de suministro, corren el riesgo de volverse insostenibles.
Cabe señalar que el precio del diésel ha mostrado incrementos en semanas recientes, influido en parte por el contexto internacional, particularmente por las tensiones en Medio Oriente.



