Oaxaca, Oax.- Mientras el gobierno estatal asegura que la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca enfrenta un “colapso financiero” de 300 millones de pesos, datos de la Auditoría Superior de Fiscalización del Estado (ASFE) revelan que la institución cerró 2025 con recursos públicos sin ejercer y sin claridad sobre el manejo de ingresos propios.
De acuerdo con la Cuenta Pública revisada por la ASFE, la UABJO recibió durante 2025 un total de mil 637 millones de pesos, luego de una ampliación presupuestal de más de 225 millones sobre el monto originalmente aprobado.
Sin embargo, pese a las constantes denuncias de estudiantes y trabajadores por carencias en infraestructura, equipos, laboratorios y condiciones académicas, la universidad reportó un subejercicio de 45 millones 852 mil pesos; es decir, dinero que no fue utilizado ni comprometido al cierre del ejercicio fiscal.
El contraste creció luego de que el gobernador Salomón Jara Cruz afirmara que la máxima casa de estudios enfrenta una crisis financiera cercana a los 300 millones de pesos y anunciara un plan emergente junto con el nuevo rector, Farid Acevedo.
Aunque técnicamente una institución puede tener presupuesto elevado y al mismo tiempo arrastrar deudas o pasivos, las cifras abren cuestionamientos sobre el manejo financiero universitario.
La principal interrogante es cómo una universidad que dejó millones sin ejercer terminó declarando un déficit tan elevado.
A ello se suma otro punto señalado de manera recurrente dentro de la comunidad universitaria: los ingresos privados no transparentados provenientes de cuotas escolares, reinscripciones, titulaciones, posgrados y diversos trámites administrativos realizados por más de 20 mil estudiantes.
Hasta ahora, ni la administración central ni las facultades han transparentado públicamente cuánto dinero ingresa por estos conceptos ni el destino final de esos recursos.
Además, persisten señalamientos históricos sobre presuntos cobros irregulares y venta de espacios en facultades de alta demanda, particularmente en Medicina y Derecho, prácticas que durante años han sido denunciadas por alumnos y docentes sin consecuencias visibles.
Pese a ello, el discurso oficial se ha centrado en el rescate financiero y en el respaldo político al nuevo rector, a quien el gobernador calificó como un hombre de confianza.
La ASFE no descartó revisiones más profundas sobre el manejo de recursos universitarios, en un contexto donde la disputa por la Rectoría también representa el control político y económico de una de las instituciones con mayor influencia social y presupuestal en Oaxaca.



