Oaxaca, Oax.–Hasta hace no mucho, compartían templete, celebraban triunfos electorales y posaban juntos para la foto como parte de la llamada Cuarta Transformación en Oaxaca. Hoy, esos mismos actores protagonizan gritos, acusaciones y señalamientos directos en el pleno del Congreso local, evidenciando que la alianza Morena–PT atraviesa por uno de sus momentos más tensos.
El escenario fue la comparecencia de la secretaria de Honestidad, Transparencia y Función Pública, Leticia Reyes López, en el marco de la glosa del tercer informe del gobernador Salomón Jara Cruz. Lo que debía ser un ejercicio de rendición de cuentas derivó en un intercambio áspero entre legisladores que, en el papel, forman parte del mismo bloque político.
El diputado del Partido del Trabajo, Dante Montaño Montero, abrió el debate con cuestionamientos sobre la vigilancia al gobierno estatal. Sin embargo, el tono subió cuando dirigió un señalamiento directo a su supuesto aliado de Morena, Benjamín Viveros Montalvo, al cuestionar públicamente la posesión de una camioneta de lujo valuada en más de dos millones de pesos.
La reacción fue inmediata. Viveros Montalvo interrumpió la sesión, calificó a Montaño de “corrupto” y lo retó a comprobar sus acusaciones, dejando claro que la cercanía política entre ambos partidos no se traduce en cohesión interna.
La confrontación obligó a la presidenta de la Mesa Directiva, Concepción Rueda Gómez, a llamar al orden, mientras el resto de las y los diputados observaban un choque que contrastó con la imagen de unidad que Morena y PT proyectaron durante campañas y procesos electorales recientes.
El contraataque y los señalamientos al PT
La tensión no se quedó ahí. Desde otras bancadas, los cuestionamientos se ampliaron. La coordinadora de Fuerza por Oaxaca, María Eulalia Velasco, respondió con críticas a lo que llamó la “doble moral del PT”, aludiendo tanto a Dante Montaño como a la dirigencia petista en el Congreso.
Sin mencionar nombres directamente, cuestionó prácticas de nepotismo y recordó episodios electorales recientes, devolviendo al PT los señalamientos que había lanzado contra el gobierno estatal.
En la misma línea, la diputada de Morena, Vanessa Rubí Ojeda, amplió el debate al terreno de la transparencia patrimonial, señalando que no puede haber discursos de honestidad sin congruencia en las declaraciones de bienes. Sus críticas incluyeron referencias a perfiles de Movimiento Ciudadano, a quienes acusó de poseer propiedades de alto valor que, dijo, no corresponden con los ingresos previamente declarados.
Ojeda insistió en que la rendición de cuentas no debe limitarse a un trámite administrativo, sino ser un ejercicio real de coherencia ética entre lo que se dice y lo que se posee.
Las preguntas de fondo
Más allá del intercambio verbal, Montaño Montero planteó cuestionamientos de fondo a la secretaria Reyes López: presuntos casos de nepotismo en la administración estatal, posibles conflictos de interés, observaciones de la Auditoría Superior de la Federación, activismo electoral de funcionarios y el aumento en el gasto de servicios personales.
Preguntas que, en medio del clima de confrontación, quedaron parcialmente opacadas por los ataques cruzados.
El papel de Benjamín Robles
En este contexto, volvió a aparecer la figura del coordinador del PT, Benjamín Robles Montoya. Sin intervenir directamente en el intercambio, su bancada retomó una postura que no es nueva en la política oaxaqueña: endurecer el discurso y marcar distancia cuando los acuerdos políticos dejan de beneficiar a su grupo.
Se trata de un patrón que Robles ha repetido a lo largo de distintas alianzas partidistas: respaldo mientras hay coincidencias y ruptura discursiva cuando las decisiones ya no favorecen sus intereses políticos.
Un bloque fragmentado
Pasados los procesos electorales, los acuerdos se desgastan y las diferencias emergen en público, incluso entre quienes antes celebraban juntos las victorias.
Más que un debate sobre transparencia, la sesión exhibió una disputa interna por poder, control político y narrativa, confirmando que en Oaxaca las alianzas pueden cambiar tan rápido como las fotos de campaña quedan en el archivo.



