¿Sienten que son un fraude? Por qué el síndrome del impostor es, en realidad, señal de que son brillantes.
Queremos que se detengan un segundo y respiren profundo. Seguramente les ha pasado: están a punto de dar una conferencia, aceptan un ascenso o lanzan ese proyecto que les quitaba el sueño, y de pronto, una vocecita interna les dice: «En cualquier momento se van a dar cuenta de que no sabes nada».
Les tenemos una noticia que les va a volar la cabeza: el síndrome del impostor no persigue a quienes se quedan en la sombra o en su zona de confort. Este sentimiento solo encuentra a quienes están persiguiendo sus metas y saliendo a comerse el mundo. Así que, si se sienten así, ¡felicidades! Significa que están creciendo.
¿Tienen síndrome del impostor? Chance y son súper brillantes
Como bien nos explica Roz Colhart, psicóloga positiva, ese sentimiento de «fraude» es en realidad una brújula de éxito. Aquí les digo por qué deberían dejar de sufrir y empezar a usar esa inseguridad a su favor.
Saben tanto, que ya son conscientes de lo que les falta
¿Han oído hablar del efecto Dunning-Kruger? Es fascinante (aquí les contamos todo). Resulta que las personas con conocimientos limitados suelen sobreestimar sus capacidades de forma impresionante; básicamente, no saben lo suficiente como para ver sus propios huecos.
Sin embargo, entre más capaces y expertas se vuelven ustedes, más clara ven la complejidad del panorama. Ese malestar que sienten no es una advertencia de que son malas en lo que hacen; es una señal de que su cerebro está operando a un nivel superior. Ver los retos que vienen es un privilegio de las mentes brillantes.
Su nivel de autoconciencia es sofisticación pura
La investigación sobre la metacognición —que es básicamente pensar sobre lo que pensamos— demuestra que una mayor capacidad cognitiva está ligada directamente a una mayor autoconciencia.
Ustedes detectan sus propios errores antes que nadie. Se exigen estándares que la gente a su alrededor ni siquiera alcanza a percibir. Eso no es debilidad, cuentahabientes, eso es sofisticación. No cualquiera tiene el rigor de evaluarse con tanta precisión; el problema es que a veces somos demasiado rudas con nosotras mismas.
El síndrome del impostor las hace mejores en su trabajo
Esto les va a encantar. Un estudio de MIT Sloan, realizado por Basima Tewfik, descubrió algo increíble: las personas que tienen pensamientos de «impostor» con más frecuencia son calificadas como más efectivas interpersonalmente por sus jefes. ¿Por qué? Porque esa ligera duda las mantiene:
- Curiosas: Nunca dejan de aprender.
- Colaborativas: Saben escuchar a los demás.
- Humildes: No dejan que el ego nuble su juicio.
Esas son exactamente las cualidades que las hacen excepcionales para trabajar y liderar.
El Reframing final
La próxima vez que sientan que no pertenecen a esa junta de negocios, a esa cena importante o a ese nuevo proyecto, háganse esta pregunta: ¿Alguien que realmente no perteneciera ahí sería tan autoconsciente como para cuestionárselo?
La respuesta es un rotundo NO. Los verdaderos «fraudes» no tienen la capacidad de dudar de sí mismos. Así que sacúdanse el miedo, confíen en su experiencia y sigan ocupando esos lugares que ya se ganaron.



